Durante los primeros días de diciembre de este año 2025, miles de estudiantes rendirán la PAES (Prueba de Acceso a la Educación Superior) en Chile, instancia que define en parte el ingreso al mundo universitario. ¿Cómo, qué y dónde estudiar? son preguntas que rondan la mente de jóvenes que, muchas veces, eligen por presión, descarte o expectativas. Elegir bien implica información, autoconocimiento y proyección.
Hace algunos días, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) publicó un informe preliminar que expuso problemas estructurales del sistema de educación superior y del mercado laboral. Algunas de las principales limitantes:
- Falta de información al decidir
Existe un uso limitado de herramientas informativas.
Ejemplo: Ignacia elige Psicología sin considerar empleabilidad, saturación, ni sueldos iniciales porque no existe información de fácil acceso. Al egresar, trabaja en un cargo administrativo mientras evalúa posgrados costosos que le permitan volverse más atractiva para el mercado.
- Retorno económico negativo
Aproximadamente un 35% de las carreras reportan retorno económico negativo.
Ejemplo: Tomás estudia Diseño en una universidad privada, paga cerca de $6 millones al año durante 5 años y termina con casi $30 millones en deuda. Su primer sueldo es de $600.000. Le toma años pagar sin “recuperar” lo invertido.
- Desalineación entre estudios y trabajo efectivo
2 de cada 5 personas trabajan en algo poco o nada relacionado con lo que estudiaron, y 1 de cada 2 se considera sobrecalificado.
Ejemplo: Carolina estudia Ingeniería en Medio Ambiente, pero termina en ventas de retail por falta de oferta en su rubro.
A esto se suma la tasa de desempleo en Chile, que alcanzó el 8,5% para el trimestre móvil de septiembre (INE, 2025). El desempleo juvenil continúa siendo mayor que el promedio nacional. Además, ha aumentado el fenómeno “Nini”: jóvenes que ni estudian ni trabajan, bordeando el 10% entre 15 y 29 años (OCDE, 2023), muchas veces asociado a deserción y orientación vocacional insuficiente.
El resultado es un cóctel complejo: carreras con bajo retorno, jóvenes eligiendo sin investigar, desempleo que empuja fuera del mercado, más subempleo y trayectorias que no despegan. Si sumamos transformación digital, automatización y mayor competencia, lo que debería ser desarrollo termina en endeudamiento, frustración y reconversión tardía.
En este contexto, elegir carrera se vuelve cada vez más relevante. Hoy existe una enorme oferta: más de 10 mil programas (SIES, Subsecretaría de Educación Superior, 2024). Esta decisión exige investigar empleabilidad, salarios, trayectorias y tendencias del mercado; cruzándolo con fortalezas, intereses, valores y estilo de aprendizaje. Eso permite tomar decisiones con sentido y respaldo.
Podemos quedarnos lamentando estas cifras para siempre, pero también podemos tomar acciones concretas como:
- Investigar empleabilidad y salarios reales
Compara sueldos, empleabilidad al primer año, deserción y retorno económico. No elijas con slogans, elige con datos. Existe la opción de ingresar a https://www.mifuturo.cl/ en donde se disponibiliza mucha información al respecto. - Conocer tu propio perfil (y gestionarlo en forma permanente)
Test vocacionales, conversaciones con profesionales, conocimiento de fortalezas, valores e intereses. Este es el inicio de la gestión de tu marca personal profesional, que te acompañará durante toda tu trayectoria profesional. - Mirar tendencias del futuro del trabajo
Tecnología, automatización, datos, digitalización. No todas las carreras crecen al mismo ritmo, hay que estar atentos a lo que está pasando allá afuera. - Hablar con personas que ya trabajan en esa área
Pregunta por el día a día, habilidades clave y saturación del rubro. La vida real muchas veces es distinta al brochure de la carrera. - Considerar opciones complementarias
A veces la combinación es la clave: psicología + data/derecho + tech/diseño + UX. Eso amplía la empleabilidad y diferencia tu perfil. - Investigar la institución y carrera que te interesa
Revisa si la casa de estudios está acreditada, su calidad docente, tasas de deserción, convenios, prácticas profesionales y reputación en el mercado.
Elegir una carrera es importante, pero desarrollar criterio, curiosidad, redes y propósito es lo que sostiene una trayectoria en el tiempo. Decidir con datos, autoconciencia y estrategia es un acto de cuidado hacia el presente y el futuro: tu carrera se diseña, no se improvisa.